La Maleta. Taller Canario


Ya tengo preparada la maleta,
una maleta grande, de madera.
La que mi abuelo se llevó a La Habana,
mi padre a Venezuela.

La tengo preparada, cuatro fotos,
una escudilla blanca, una batea,
un libro de Galdós y una camisa casi nueva.

Yo no sé dónde voy a echar raíces,
ya las eché en la aldea.
Dejé el arado y el cuchillo grande
las cuatro fanegadas de mi vieja…

La hostelería es buena, me dijeron.
Y cogí la bandeja.
Si señor, no señor, lo que usted mande,
servida está la mesa.
Yo por vivir entre los míos hago lo que sea.

Hasta que el otro día lo he sabido,
y he vuelto a hacer de nuevo la maleta.

He sabido que pronto vendrán de fuera
técnicos de alambrar los horizontes,
de encadenar la arena,
de hacer nidos de muerte en nuestras fincas,
de emponzoñar el aire y la marea.

Cambiarán nuestros timples por tambores,
las isas por arengas,
las palabras de amor por ultimátums,
por tumbas las acequias…

Yo por mi parte cojo la maleta
que el viejo se llevó a las Américas
en un barquillo de dos proas
¡Qué valientes barquillas atuneras!

Tienen dos proas, una a cada lado,
para que nunca retrocedan.
Vayan donde vayan siempre marchan
¡Avante a toda vela!

Y yo.. ¿Voy a marcharme, acaso reculando?
¿Voy a volver la espalda al extranjero
que vendrá con sus máquinas de guerra?

Pensándolo mejor...

Voy a sacar de mi vieja maleta el libro, la batea.
Voy a pintar y a barnizar de nuevo su gastada madera.
Voy a quitarle el hilo y a ponerle la cerradura nueva.

Y con ella vacía me acercaré a la Isleta
y al primer forastero de la muerte que llegue a pisar tierra
se la regalo, para siempre suya, y que la use y nunca la devuelva.

¡No quiero más maletas
en la historia de la insular miseria!

Ellos, ellos, ellos
¡Que cojan la maleta!

Los invasores de la paz canaria
¡Que cojan la maleta!

Los que venden la tierra que no es suya
¡Que cojan la maleta!

Los que ponen la muerte en el futuro
¡Que cojan la maleta¡

¡Que cojan la maleta!
¡Que cojan para siempre la maleta!