Tenerife. Los Sabandeños y Alfredo Kraus


Yo nací del otro lado
de este mar nuestro cansado
que te besa, con pereza.
Y desde allí, en la distancia
me enamoró la arrogancia,
de sus perfiles airados.

Entre brumas emergía
la rotunda poesía,
del Padre Teide, nevado.
El celoso centinela,
de estas siete carabelas,
que en torno a él han fondeado
buscando abrigo y cuidado.

Tenerife, Tenerife,
desde Teno a Taganana
desde Abona a Garachico.
Fue naciendo en la distancia
arropada de nostalgia,
la canción que hoy te dedico.

Cuantas veces mi guitarra
se perdió por La Laguna,
serenateando a su luna.

Cuantas veces la alborada
sorprendió nuestro camino,
ebrios de amor y de vino.
Cuantas perritas de vino...

Tenerife que añoranza,
cuando pienso en los amores
que oculté yo en tu esperanza.

Cuantas veces mi guitarra
se perdió por La Laguna,
serenateando a su luna.


Cuantas veces la alborada
sorprendió nuestro camino,
ebrios de amor y de vino.

Cuantas perritas de vino...

Tenerife que añoranza,
cuando pienso en los amores
que oculté yo en tu esperanza.